Fiebre reumática

Fiebre reumática

¿Qué es?

La fiebre reumática es una enfermedad inflamatoria que puede provocar daño permanente al corazón e insuficiencia cardiaca. La enfermedad es más común en niños de 5 a 15 años de edad. Es poco frecuente en los Estados Unidos.

¿Cuál es la causa?

La fiebre reumática se manifiesta como inflamación de las articulaciones, corazón, piel o sistema nervioso central que puede ocurrir posteriormente a una infección de garganta (faringitis, amigdalitis) o fiebre escarlata tratada inadecuadamente. Estas enfermedades son originadas por una infección de la bacteria estreptococo tipo A. El tratamiento apropiado prevendría la fiebre reumática.

El vínculo entre la bacteria estreptocócica y la fiebre reumática no está claro. Parece que la bacteria engaña al sistema inmunológico de tal forma que éste ataca a ciertos tejidos del cuerpo, lo que resulta en inflamación continua que puede durar de semanas a meses. A veces, la inflamación origina problemas a largo plazo, como la cardiopatía reumática.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas varían de persona a persona y también durante el curso de la enfermedad, pueden incluir los siguientes:

  • Fiebre.
  • Articulaciones adoloridas, con frecuencia los tobillos, rodillas, codos o muñecas.
  • Dolor migratorio (que va de una articulación a otra).
  • Enrojecimiento, calor o hinchazón articular.
  • Nódulos pequeños indoloros bajo la piel.
  • Dolor de pecho.
  • Soplo cardiaco.
  • Fatiga.
  • Salpullido plano o ligeramente abultado sin dolor.
  • Movimientos corporales erráticos e incontrolables de manos, pies y cara.
  • Irrupciones de comportamiento inusual, como llanto o risa inapropiados.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se basa en un reconocimiento físico, durante el cual el doctor buscará fiebre, inflamación articular, salpullido o nódulos subcutáneos, arritmias o soplos cardiacos y señales de inflamación en los nervios, lo que se logra mediante unas sencillas pruebas de movimiento.

Si se le diagnosticó y trató previamente de infección en la garganta, el médico le ordenará análisis de sangre para indicar la presencia de anticuerpos asociados a infección de la sangre. La función cardiaca se puede examinar por medio de electrocardiografías o ecocardiografías.

Opciones de tratamiento

Para eliminar cualquier remanente bacteriano se prescribe un antibiótico, como penicilina. También se ordena un tratamiento antibiótico prolongado a fin de prevenir la recurrencia de la fiebre reumática. La inflamación y el dolor se contienen mediante el uso de antiinflamatorios no esteroides (AINE), como naproxeno o ibuprofeno. Si la inflamación es grave, se recomiendan corticosteroides, como predinisona. Adicionalmente, se pueden dar anticonvulsivos como ácido valproico o carbamazepina para reducir los movimientos involuntarios.

Autocuidado

Si la inflamación afecta los tejidos cardiacos, es preciso guardar cama por varias semanas o meses hasta que los síntomas desaparezcan. Se requiere seguimiento a largo plazo, pues podría haber daño permanente al corazón después de la fase aguda de la enfermedad. Si el paciente es un niño, es importante incluir esto en su historial clínico, aún luego de alcanzar la madurez, dado que necesitará exámenes regulares del corazón.

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